En la guardia del hospital: Cuando una mama no confia en sus propios hijos...

Era un lunes por la madrugada... como siempre 2 doctoras se habían ido a dormir y otras 2 se quedaban con nosotros que esta vez eramos varios practicantes.

La verdad que no entendía bien que pasaba, pero de repente empecé a escuchar gritos en la secretaría. Me asomo y estaba un compañero intentando hablar con una señora que estaba a los gritos pelados pidiendo por una 'rubia' que había atendido a su hijo.

La rubia escuchaba y se hacía la distraída. Fue la única que no apareció.

Mi compañero, que es lo mas tranquilo que hay, le pedia a la señora que le explique qué había pasado... y ella le decia a los gritos que habían atendido a un hijo suyo y que quería que ahora atiendan al otro.

Fue hace un tiempo y la verdad que no recuerdo bien todos los detalles... pero la cosa es que aparentemente se traspapeló la hoja de uno de sus hijos. Supongo que al tener el mismo apellido alguien se confundio y penso que era la misma persona.

Siguiendo en la secretaría la señora gritaba desesperada que quería que le hagamos un examen para saber si sus hijos tenían alcohol en la sangre porque ella no confiaba en ellos. Al decir esto se le quebró un poco la voz... y la verdad que escuchar eso no fue nada lindos.

Los chicos no tenían mas de 18 años, uno se iba para afuera y otro intentaba tratar de que su mama no grite mas.

Yo intente decirle que acá no se hace ese tipo de examenes. Nosotros podemos atenderlos y darles la medicación que necesiten, pero no podemos hacer un análisis de sangre a pedido de la madre para saber si tienen alcohol en ella o no.

Era tal el griterío que vino una doctora pidiendole que se calme porque si no iba a tener que llamar a la policía. La señora le decía que la llame porque teníamos que atender a su otro hijo porque el otro ya había sido atendido, que eramos unos caraduras, que el otro chico había sido anotado también y no paraba de decir que ella no estaba loca.

Cuestión que la doctora llamaba a la policía y no la atendían... la señora seguía a los gritos por cualquier cosa que le dijeramos. Era insoportable mantener una conversación así. Asi que con los nervios de punta la doctora pidio que hicieramos pasar al otro chico y lo atendireramos rápido.

Mientras lo atendimos contó que habían tomado vino con su hermano y que habian tenido vomitos los dos. Personalmente lo notaba despierto de mas para haber tomado alcohol. Entonces presto atención a los ojos: conjuntivas (la parte blanca del ojo) bien rojas y pupilas midráticas (grandes). Sin dudas este chico tambien se drogo...



Le avisé a la doctora que vino hecha una furia:

-Te drogaste?
-No, doctora.
-No me mientas.
-No, no consumo drogas doctora. - le decía arrastrando la voz y un poco exaltado.
Ella saca una linterna y le mira los ojos.
-A mi no me mientas, tus ojos dicen otra cosa... esas midriasis no vienen solas. - y se va.

Tratamos de convencerlo de que nos diga la verdad porque si le llega a pasar algo tenemos que saber qué tomó porque hay medicamentos que hacen interacciones o que tienen reacciones adversas que se pueden detectar mejor sabiendo qué consumió.
Pero no hubo caso, mantuvo hasta el final que no consumió nada.

Le repetí hasta el cansancio:
Ahora ya está, ya nos mentiste y no lo vas a aceptar, pero para una proxima vez no mientas porque el unico perjudicado sos vos.



De esta situación solo me quedaron dos simples cosas:

1) El cuerpo no miente...
2) Shockeante la actitud desesperada de la madre, que logicamente es producto de que no confiaba en sus propios hijos... y con razón.

2 comentarios:

  1. [ D a n i e l a ] dijo...
  2. Pero qué ganas de ir a hacer quilombos a un hospital...
    Que se encargue ella de darles su merecido.
    O sea, si no confía en ellos, que les ponga límites y ese tipo de cosas, hasta que sus hijos le demuestren que puede confiar...
    Qué culpa tienen los demás !

  3. Halcón dijo...
  4. Querida Maru, de vuelta. Espero que hayas tenido unas lindas vacaciones.
    Sobre el post, algunas reflexiones.
    Cada día son mas los pacientes y sus familiares que exigen de mala manera, hasta con violencia física, la atención médica. Es algo que va aumentando peligrosa y paulatinamente.
    La negativa cerrada a confesar algo, no te tiene que hacer desviar de la impresión diagnóstica. He visto morir 2 pacientes por aborto provocado y negarse a aceptarlo. La situación es dramática, pero no tiene que quitarte determinación. Besos.

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